miércoles, 4 de marzo de 2009

noche

La luna partida por la mitad
dibuja una sonrisa
que hace amigable la oscuridad
de una ciudad que nunca fue tan gris.
Cientos de torpes faroles
intentan retornar el día
a taciturnos transeúntes
que más parecen espectros;
fantasmagóricos espíritus
de septenarias almas en penas
que no han logrado atrapar
cruces de treinta metros,
cruel homenaje para treinta mil muertos
de un terremoto del que ya
no resisten más sobrevivientes.

Que rauda es la huida
del satélite natural que posee el planeta,
que larga se hace la noche
en esta extraña tierra
en la que han sido atados mis pies.
Un negro manto ha cubierto
lo que otrora fue esperanza.
Pero nada es eternidad pura,
en unas cuantas horas otra vez,
desde la antigua cordillera brillará
otra vez el astro eterno.
Yo dirigiré nuevamente mis pasos,
tal vez uno poco más cansados,
pero jamás derrotados,
por el camino que conduce al océano,
mientras tú permanecerás presa
a esta tristeza crepuscular.

1 comentario:

butherfly dijo...

puede q los pasos sean más lentos, y me alegra q no sean de derrota, cada día mejoras y te superas, espero seguir la estela q dejas en tu caminar...

yo, voy saliendo de mi tristeza hacia la felicidad...

Un besazo con cariño...