No se que fuerza macabra
retiene mis pasos,
que cadena mohosa y oxidada
me lía a este sitio.
Cuantas barreras torpes
me impiden llegar al mar.
Algún sortilegio mal intencionado
me impide llegar a las respuestas
que solo me arrojará el océano.
Al fin y al cabo
siempre que mis saladas lágrimas
y las saladas aguas se han fundido,
he encontrado las respuestas
y he tomado las osadas decisiones.
Tengo que llegar,
tengo que llegar,
antes de que la locura
me saque otra vez a bailar.
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